Hace poco, en un artículo de Forbes España que hablaba de Los 10 países del mundo más atractivos para el talento encontré la definición que más me ha gustado hasta la fecha de lo que es el Talento. Según dicho artículo la definición proviene del filósofo español José Antonio Marina.

Talento es inteligencia en acción, es decir,  la efectiva puesta en práctica de la capacidad de enfrentarnos con los problemas, de inventar proyectos social y económicamente valiosos, y de movilizar los sentimientos, gestionar las emociones y ejercer las funciones ejecutivas necesarias para realizarlos”

De esta definición pueden sacarse una serie de actitudes muy valiosas relacionadas con el talento. A destacar:

  • Proactividad, directamente relacionada con nuestra predisposición a la acción
  • Resolución de problemas, cómo nos enfrentamos a ellos y les damos solución
  • Creatividad e Innovación, nuestros pilares para inventar nuevos proyectos social y económicamente valiosos
  • Inteligencia emocional, nuestra habilidad para apreciar y expresar nuestras emociones, entender las de los demás, y usar dicha información para guiar nuestros pensamientos y actos.
  • Capacidad de síntesis para recoger todas las ideas, simplificarlas, darles orden, y enfocarlas hacia la consecución del objetivo final.
  • Capacidad de liderazgo para delegar las acciones en las personas correctas y provocar el movimiento en ellas.

La conexión que en esta definición se hace entre el talento y la acción (tanto propia como la que somos capaces de generar en otros) me parece magistral.

Seguro que a todos os vienen a la cabeza personas a las que habréis reconocido un gran don (algo que hacen excepcionalmente bien, algo en lo que destacan sobre el resto) y, sin embargo, debido a unas malas decisiones vitales nunca han llegado a desarrollar todo ese potencial que tenían. Hay otras personas sin embargo, que pueden destacar menos de inicio, pero que debido a su trabajo, enfoque en objetivos concretos y su constancia, consiguen cosas increíbles.

Existe un banco español que creó una campaña publicitaria basada en pequeñas conversaciones. A pesar de que el banco en sí, la campaña o lo que vendían pasaron para mi desapercibidos, sí que hubo una de esas conversaciones que me llamó especialmente la atención. Una que hablaba precisamente de esto, del talento y la acción. En palabras de su padre, la hija de Charles Chaplin, Geraldine Chaplin nos dice: “…mi padre me decía, el talento no es nada, hay demasiado talento por todas partes. Trabajar, trabaja, mátate a trabajar…”

Parece ser que Charles Chaplin también era partidario de esa gran unión entre talento y acción (trabajo). ¿Y tú?